Cestas y Lotes navidad

Una de las delicias de tener una tienda propia consiste en poder elegir los artesanos con los cuales queremos trabajar. Es sumamente importante conocerlos, entender su manera de trabajar el producto, compartir su filosofía, ir ver cómo desarrollan su arte. Seguimos pasando mucho tiempo fuera de la tienda para conocer nuestros próximos proveedores e incorporarlos en la familia de La Cuina d’en Garriga. Entendemos que es la única manera de no solamente ser diferentes sino también de saber transmitir la pasión de los productos que compramos.

Componer cestas gourmet bien hechas es otra de las delicias. Los colores, la asociación perfecta entre un vino, un queso, un aceite de oliva o una mermelada, la historia se esconde detrás de los productos o la sofisticación sencilla de un nudo bien hecho. Personalizamos las cestas de regalo para empresas, regalos para fin de año, cestas para cirujanos, listas de boda... de acuerdo con la ocasión y con el presupuesto de cada cliente. Entre todos, hablamos varios idiomas. Hemos enviado cestas gourmet a domicilio a medio mundo. Siempre con un seguimiento para que la persona que lo reciba se lleve siempre una buena sorpresa y una sonrisa.

Cada cesta gourmet contiene únicamente productos delicatessen de la tienda. Conocemos muy bien los productos, ya que los productores se han vuelto amigos y nosotros seguimos catando los productos a lo largo del año. Son los mismos productos que servimos a nuestros clientes para comer, merendar, desayunar, picotear, tapear, hacer el vermut y cenar. Los mismos productos que ofrecemos a nuestros comensales en las mesas de La Cuina d’en Garriga con un poco de buen aceite virgen extra de por aquí, un poco de flor de sal de por allá y pimientas de más allá.

El molino de pimienta que utilizamos en la cocina, y que giramos varias veces encima de algunos de nuestros platos contiene una mezcla de 4 pimientas, pimienta blanca del Penja, pimienta verde de Madagascar, pimienta negra de Sarawak y pimienta de Sichuan. Todas escogidas de las estanterías de la tienda en las que únicamente ponemos lo que consideramos lo mejor, que intentamos que venga de muy cerca y sino vamos tan lejos como sea necesario para encontrarlo.

Aquí, en Cataluña, Georgina Regàs inventa nuevos perfumes de confituras. Divinos para acompañar un yogur, un queso o un buen trozo de pan con mantequilla. Confituras de pimiento rojo, de melón, de papaya y mango, de calabaza y curry, de dátiles, de castaña y otras jaleas y chutneys.

Del mar, destacamos la ventresca de atún de Olasagasti, las sardinas ahumadas gallegas que nos trae Claudio, los tacos de atún en escabeche de Josep. Nuestros manchegos los elabora Angel con sus mil ovejas. El San Mateu lo elabora y lo trae Marc de Vallromanas a 25 km de Barcelona. Marta, la hija del restaurante Ca l’Isidre nos selecciona los mejores aceites de oliva de Catalunya.

Tres hectáreas son los que trabaja Dominic con su marido en Porrera, para hacer un excelente Priorat que servimos a copas. Anne y su padre Christopher son clientes habituales y siempre nos piden uno de sus vinos de Gratallops. Nos encanta seleccionar los enólogos y otros propietarios vinícolas que nos enamoran por la pasión de su trabajo que nos transmiten. Los dulces no tienen ni colorantes, ni aditivos. Están seleccionados tanto por su gusto, originalidad como el respeto a la salud. Hasta Bari en la Puglia Italiana hemos ido a conocer nuestro proveedor semanal de burrata fresca…

Tés negros o aromatizados con aceite de bergamota, tés de la India, mezclas de la China o de Japón, hojas sueltas o en sobres individuales, semi-fermentados o aromatizados, vainilla de la isla de la Reunión, canela de Ceylan, sésamo de Tyr, jengibre de Kalaoya, curry de Madras. Hay que admitir que tan lejos, aún no hemos podido ir pero prometemos que cuando vayamos, traeremos más productos autóctonos, más historias, más ideas... Es nuestro proyecto: aprender y compartir.

Entre muchas cestas que preparamos, este año destacamos La Catalana, La Española, La Italiana, La del Vermut… Cosa de familia, supongo. Al igual que lo de llevar un negocio abierto al público con pasión y devoción por las cosas bien hechas que desde la farmacia de mi bisabuelo, al negocio de sifones de mis abuelos o el hotel de mis padres forma parte de nuestro ADN.

Vocación de ser diferente, vocación de ser muy atento, vocación de cuidar cada detalle… Porque los clientes se ganan uno a uno. Enseñamos a cualquiera que empieza con nosotros que un cliente que entra en La Cuina d’en Garriga tiene que ser un cliente que sale feliz. Ojalá podamos coneguirlo siempre.

La tienda

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