Espárragos blancos con salsa muselina

La receta original francesa de la salsa muselina es con mantequilla, zumo de limón y nata.  Hoy os presentamos nuestra versión sin mantequilla y sin nata, que es más ligera y que os va a encantar y la utilizamos para acompañar unos espárragos blancos frescos de Navarra que hemos encontrado en el mercado de la Boquería en Barcelona.

Salsa muselina:

2 huevos 

150 ml aceite

½ cucharada de vinagre

Montamos las yemas con media cucharada de vinagre, sal y pimienta.  Montamos las claras a punto de nieve.  Mezclamos las claras y las yemas y ya tenemos lista la salsa muselina.  

El espárrago blanco es una de las joyas de la huerta de Navarra y está acogido a la “Indicación Geográfica Protegida de Navarra”.  Es un espárrago que no ha visto la luz, crece bajo tierra absorbiendo todos los nutrientes y minerales que lo envuelven.  Es un espárrago gordo, tierno, crujiente, suave y con un punto de amargo muy característico.  Su temporada es de abril a junio, el resto del año los pueden encontrar en conserva.

Cómo cocer los espárragos blancos frescos en casa:

Los lavamos y secamos. Con un pelador sacamos la piel más superficial.  Rompemos las puntas del tronco con la mano presionando ligeramente.

En una cazuela alta con agua hirviendo y una pizca de sal,  introducimos los espárragos atados con una cuerda.  El agua que cubra justo por debajo de la yema.  Los cocemos al dente unos 5 minutos, según lo gordos que sean.  Lo pinchamos con un tenedor para comprobar el punto.  Cuando están listos, los escurrimos sobre papel absorbente y dejamos que se enfríen.

Emplatamos los espárragos con unos tirabeques y unos guisantes frescos ligeramente escaldados y los acompañamos con nuestra salsa muselina a la que hemos añadido unos trozos de bonito del Norte en aceite de oliva.

Un plato primaveral que nos encanta, como entrante o como plato único.  Bajo en hidratos de carbono y sin gluten.  

Variación para niños en casa:

A los nuestros todavía no les hemos convencido de comer espárragos blancos.  Quizás es la textura o el sabor medio amargo.  Pero aprovechamos la salsa muselina de los espárragos para acompañar un trozo de merluza o de salmón con una patata al vapor y …  ¡platos vacíos y panzas felices !

Enjoy,

Helena